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Empezar por las preguntas: ¿Innovación Social con personas sin hogar?

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Miércoles, 9 Agosto, 2017
Artículo original publicado en Cuadernos de la Asociación Española de Fundaciones en el número "Innovación para la transformación social". Texto escrito por el director general de RAIS, José Manuel Caballol.

RAIS Fundación entiende que lo esencial de la innovación social reside en la propuesta de soluciones verificables a necesidades sociales concretas, y en la capacidad para replicarlas a mayor escala e impacto.

En este proceso es clave empezar por las preguntas y escuchar a los beneficiarios, para así entender sus necesidades y ajustar las soluciones. Se presenta como ejemplo el caso de la metodología Housing First en España a través de su programa Hábitat. 

Cuando nos referimos a innovación solemos pensar en complejos procesos de creación en la que la tecnología es protagonista. Sin embargo, la innovación social tiene más que ver con la definición de problemas, la búsqueda de soluciones, la evaluación de resultados y la replicabilidad. En realidad, es un proceso fácil al que desde el Tercer Sector nos enfrentamos con cierta ingenuidad y confusión.

¿Qué es la Innovación Social? Para suerte de todos, contamos con una definición “oficial” de la Innovación Social contenida en la “Guide to social Innovation”, editada por la Comisión Europea en 2013. En ella se define la innovación social como un proceso que cuenta con cuatro pasos consecutivos: 

1. Identificación de nuevas, no cubiertas o inadecuadamente cubiertas necesidades sociales. 

2. Desarrollo de nuevas soluciones en respuesta a estas necesidades sociales.

3. Evaluación de la eficacia de las nuevas soluciones para satisfacer las necesidades sociales.

4. Escalado de las innovaciones sociales eficaces.

Esta definición tan sencilla nos llevaría a pensar que los procesos de innovación social deberían ser comunes en el ámbito de trabajo del Tercer Sector, especialmente si pensamos en los dos primeros pasos. Por nuestra propia esencia estamos en contacto directo con los problemas sociales y ofrecemos soluciones que no provee el Estado ni el mercado. No es tan frecuente, sin embargo, que evaluemos las soluciones que proponemos y, por tanto, no podemos tampoco escalar los proyectos que han demostrado su eficacia.  

RAIS Fundación es una organización laica que desde hace 20 años trabaja en el ámbito de la exclusión social. Su foco son las personas sin hogar y, dentro de ellas, aquellas que están peor: las que por su situación de desestructuración personal y el tiempo pasado en la calle acumulan dificultades y patologías de todo tipo. Aquellas personas que no acceden o resultan expulsadas de los recursos existentes y permanecen de modo estable en las calles de nuestras ciudades. Según su recientemente renovada misión, RAIS Fundación existe para que ninguna persona viva en la calle y, en ese empeño, hemos apostado en los últimos años por los procesos de innovación social para conseguirlo.

Desde nuestro nacimiento nos hemos definido como una entidad innovadora y, sin embargo, solo en los últimos años hemos realizado algún proceso que puede aproximarse bastante a la definición de innovación social. ¿Por qué? Porque hemos confundido creatividad con innovación, y nos hemos centrado en las soluciones, alterando y no respetando el proceso de innovación social. 

Preguntas y respuestas

Como muchas ONG, desde RAIS Fundación hemos diseñado proyectos definidos por ser creativos y vanguardistas, en el sentido de que eran soluciones que no se habían puesto en marcha con anterioridad. Estas propuestas han partido siempre de una preocupación genuina y honesta por las personas a las que hemos pretendido ofrecer soluciones a sus necesidades. Pero… ¿Hemos identificado previamente esas necesidades? Y ¿cómo? La realidad es que la mayoría de las veces no lo hemos hecho o lo hemos hecho de una manera muy subjetiva, partiendo de la mirada y la propia percepción de la entidad o de los profesionales que trabajan en ella. Raras veces tratamos de generar el proceso necesario para conocer de una manera más objetiva las necesidades de las personas y cómo están cubiertas esas necesidades (a través de estudios existentes, recopilación y análisis de datos o realización de investigaciones ad hoc) antes de poner en marcha una propuesta de solución.

Hemos creído que el proceso de innovación comienza por las respuestas y el elemento que lo define es la creatividad de las mismas, cuando en realidad el proceso comienza por las preguntas y el elemento que mejor lo define es su efectividad. Podemos argumentar que no disponemos de los recursos necesarios para estudiar en profundidad y rigurosidad académica las necesidades sociales a las que nos enfrentamos y también que no existe la cultura necesaria para poder financiar con facilidad estos procesos previos. Sin embargo, contamos con un elemento crucial que es la herramienta de identificación de necesidades más poderosa y también la más sencilla. Una sola pregunta a las personas que vemos todos los días: ¿qué es lo que necesitas?

Desde RAIS Fundación hemos apostado en los últimos años por generar verdaderos procesos de innovación social, empezando por las preguntas y terminando por la escalabilidad una vez que hemos comprobado la eficacia de las respuestas a través de evaluaciones específicas. A día de hoy estamos en el proceso de transformar toda nuestra acción para vincularla al proceso de innovación social. A modo de ejemplo podemos relatar el proceso en el que actualmente estamos inmersos: el desarrollo de la metodología Housing First en España a través de nuestro programa Hábitat

Housing First

En los años 90 un psicólogo greco-canadiense llamado Sam Tsemberis tuvo ocasión de trabajar en el sistema de atención psiquiátrica de Nueva York, en aquel momento liderado por el conocido Dr. Rojas Marcos. Como consecuencia de esa experiencia, ideó un método revolucionario para atender las necesidades de las personas sin hogar con trastornos psiquiátricos graves.

Como todo lo genial, la idea era muy sencilla: ofrecer casa a los que no tienen casa. Proporcionar a las personas que estaban directamente en la calle una vivienda individual era algo que, sorprendentemente, no se le había ocurrido a nadie. Cuando desde RAIS Fundación invitamos el año pasado a Sam Tsemberis a pasar una semana con nuestro equipo lo primero que le preguntamos fue cómo se le ocurrió esta idea y su respuesta fue contundente: “No se me ocurrió a mí, era lo que la gente me pedía”. Nos contó que cuando preguntaba a las personas sin hogar que sufrían trastornos psiquiátricos graves en Nueva York qué necesitaban, la mayoría de ellas le contestaba que un lugar donde vivir. Así, de una manera tan sencilla, nació la metodología Housing First, que en estos últimos años está revolucionando la atención a las personas sin hogar y con la que RAIS Fundación está plenamente comprometida como herramienta para conseguir su misión de conseguir que nadie viva en la calle. El acierto de Sam fue comenzar por la pregunta, pero luego no se quedó ahí. A partir de la detección concreta de la necesidad ideó una respuesta nueva y completa a través de una metodología que después concretó y desarrolló a través de su organización “Pathways to housing”  y finalmente terminó publicando como modelo replicable [Housing First. The pathways model to end homelessness for people with mental illness and addiction. Darmouth PRC. HAZELEDEN (2010)]. 

El desarrollo del modelo en EE.UU. y Canadá (donde se adoptó la metodología rápidamente) introdujo además los dos elementos que faltan para constituir un verdadero proceso de innovación social: la evaluación de la efectividad de la solución y su escalado en numerosas ciudades norteamericanas y canadienses en un proceso que, durante la última década, se está reproduciendo en Europa y continúa actualmente.

Desde RAIS Fundación tuvimos conocimiento del método en el proceso de su desarrollo europeo y desde mediados del año 2012, nos propusimos participar en su implantación en Europa y, particularmente en su desarrollo en España.Para conseguirlo tratamos de replicar el proceso completo de innovación social a través de nuestro proyecto Hábitat:

1. Buscamos detectar si la necesidad percibida en su momento por las personas sin hogar en Nueva York era similar en España, preguntamos a nuestras personas y buscamos además por otros métodos evidencias de ello.

2. Diseñamos (respetando los principios del modelo) la adaptación de la solución al contexto español en todas las dimensiones técnicas y lanzamos un piloto en tres ciudades.

3. Evaluamos durante 24 meses los resultados de ese piloto. Obtuvimos tasas comprobadas de efectividad  que seguían la tendencia de los proyectos Housing First europeos (de hecho, superando los resultados de las experiencias internacionales en los indicadores principales, como la retención en la vivienda, que se mantiene en torno al 85% de media y que en el caso de Hábitat es del 100% tras dos años).

4. Estamos en pleno proceso de réplica (partiendo de las 28 viviendas del piloto, acabamos el año 2016 con 70 y aspiramos a acabar 2017 con 250).

Creo que el ejemplo ofrece una respuesta muy clara a la confusión de la que hablábamos con respecto a la innovación social. Por lo menos en el ámbito de nuestra entidad, ha sido ampliamente revelador que el proceso más cercano a la innovación social que hemos desarrollado en nuestra organización es aquel en el que la solución concreta (que es por donde todos empezamos y creemos que innovamos) la hemos copiado casi literalmente sin que exista, salvo en matices, ni una sola brizna de creatividad por nuestra parte (dormimos con el libro de Sam debajo de la almohada desde hace cuatro años), sino un trabajo de adaptación a nuestro contexto.

Nosotros hemos aprendido que lo esencial de la innovación social es que consiste en un proceso que busca identificar necesidades sociales concretas para ofrecer soluciones que puedan comprobar su eficacia y replicarlas una vez la haya demostrado. Desde este aprendizaje estamos siendo capaces de cambiar nuestra entidad y ponerla en el camino de la innovación y el impacto. Era tan sencillo y tan difícil como empezar por las preguntas.